Información general

Todavía hoy un 80% de los casos de escoliosis se denominan idiopáticos. Ya que la verdadera causa aún es desconocida, el tratamiento sólo puede estar basado en los síntomas. Hasta ahora, sólo dos tipos de tratamiento han demostrado ser eficaces: el primero es el tratamiento utilizando un corsé rígido [2-4-7-8-19-21-22-23-31-32-33-35-36-42-46], y el segundo es la cirugía con un sistema espinal.

En ambos casos, los beneficios terapéuticos desafortunadamente pueden estar asociados con importantes inconvenientes que limitan su uso [1-3-5-10-28-29]. Como consecuencia de la mejor comprensión de los riesgos asociados y de la evolución de la enfermedad, la tendencia al tratamiento precoz es cada vez mayor.

La correlación entre potencial de crecimiento del niño y, más específicamente, del adolescente, y la evolución de la escoliosis, se ha demostrado claramente. Esto fue probado por Duval-Beaupère [13-14-15-16-17], Perdriolle [37], William P. Bunnell [6], Furster [24], Risser [40] y otros muchos [inc. 34]. Esto significa que cuanto más pronto aparece la escoliosis, mayor es el riesgo de evolución. Lonstein y Carlson [30] analizaron la evolución natural de la escoliosis en una población de 729 adolescentes. Concluyeron que en un niño con un ángulo de Cobb entre 20º y 29º y un Risser de 0,1 o 2, su escoliosis evolucionará en un 68% de los casos. Stagnara y Clarisse [9-44] y otros autores [4-11-26-30-31] han denominado al límite de 30° "el límite crítico" porque por encima de este punto, durante los periodos de alta velocidad de crecimiento, la evolución de la enfermedad está garantizada.

Finalmente, el hecho de que el ángulo de Cobb permanezca estable cuando se ha alcanzado la  madurez fue desafiado por Duriez [12], Ponsetti [38] y, en 1980, Guillaumat [26] arrojó algo de luz sobre este tema: las escoliosis con un mayor riesgo de evolución son las lumbares y las toracolumbares que han alcanzado los 30º o más en la madurez ósea. Las escoliosis torácicas y dobles sólo evolucionarán si han alcanzado los 60º en la madurez. Esto no significa que la escoliosis sea bien aceptada por debajo de 60º, especialmente desde un punto de vista cosmético y sociológico. Basándose en esto, resulta ilógico pensar que cualquier curva de 30º permanecerá estable cuando se alcance la madurez esquelética.

Ha sido demostrado por Styblo [45], Lonstein y Winter [31], Durand y Salanova [11], que podemos obtener mejores resultados cuando se tratan curvas pequeñas entre 20º y 29º, comparado con curvas de 30º a 39º. Un creciente número de médicos ha comenzado a tratar escoliosis con ángulos inferiores a 30º, con la esperanza no sólo de obtener mejores resultados, sino también de detener la evolución de la enfermedad antes de superar los 30º, cuando su tratamiento es mucho más complicado.

A pesar de que tienen alguna efectividad, los corsés disponibles actualmente, como consecuencia de su rigidez, afectan hasta un cierto punto al desarrollo normal del sistema neuro-musculoesquelético.

En el momento en el que el tratamiento ortopédico tendría su mayor eficacia (es decir, en escoliosis idiopáticas de menos de 30º en pre-adolescentes), se tienen en consideración los efectos secundarios sobre un cuerpo inmaduro que está desarrollándose. Es importante observar que el principal objetivo de los corsés existentes es detener la progresión de la enfermedad. Hay dos razones para esto: la primera es que hasta la fecha no existe ningún tratamiento correctivo eficiente; y la segunda, es que resulta cada vez más evidente que es extremadamente difícil conseguir una corrección real, incluso parcial, de una deformidad por encima de 30º, ya que aparecen deformidades vertebrales permanentes.

Podemos suponer que el tratamiento precoz puede proporcionar una corrección mejor con el corsé y podemos esperar que esta corrección sea permanente. Creemos que si existen medios suficientes para corregir, con escasos o ningún efectos secundario, la suposición de una corrección permanente verdadera justificaría el tratamiento terapéutico precoz, con un mínimo riesgo de sobre-tratamiento. Los beneficios que se pueden esperar justifican un método terapéutico más agresivo para curvas con un ángulo de Cobb inferior a 30º.

Para nosotros es obvio que estos medios deben ser dinámicos, ya que ahora tenemos un mejor conocimiento de la relación entre el sistema neurológico, muscular y esquelético. También es evidente que no sólo no debemos dañar el sistema neurológico y muscular, sino que debemos utilizarlos para estabilizar el sistema espinal. El objetivo de la corrección de la curva de la columna no debe interferir con el objetivo del mantenimiento de la movilidad estructural y del control neuro-muscular de la postura y los movimientos.

Para obtener mejores resultados en el tratamiento de la escoliosis idiopática, tratando la patología de forma precoz, reduciendo o eliminando los efectos secundarios, así como utilizando el potencial correctivo del sistema neuro-muscular, hemos desarrollado una nueva herramienta terapéutica basada en un nuevo método terapéutico. El Corsé Correctivo Dinámico SpineCor es el primer corsé no-rígido que corrige la deformidad escoliótica mediante la corrección auto-mantenida del sistema neuro-musculoesquelético. El mayor potencial de SpineCor se alcanza con pre-adolescentes esqueléticamente inmaduros con escoliosis idiopáticas progresivas de menos de 30º.  

SpineCor modifica la dinámica del tronco armonizando la postura. Es un medio terapéutico con menores restricciones mecánicas y un nivel de comodidad aceptable, que preserva y favorece los movimientos mediante una acción terapéutica doble:

El diseño de SpineCor se ha desarrollado a partir de un proceso científico basado en décadas de conocimiento de la escoliosis y su tratamiento. Por lo tanto, podemos ser optimistas acerca de su eficacia. Para demostrar y establecer la eficacia real de este tratamiento presentando resultados preliminares, podemos utilizar dos métodos diferentes. Podemos comparar el tratamiento con la evolución natural de la enfermedad o con los corsés existentes. Esto es exactamente lo que hemos estado haciendo desde 1995.

Para saber más acerca de nuestros estudios, visite la sección Estudios clínicos.